13 diciembre 2018

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Miquel Martí: Barcelona Tech City Campus representará la evolución del ecosistema, apostando por la especialización

13 diciembre 2018

Miquel Martí es el CEO de Barcelona Tech City, asociación privada sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo posicionar Barcelona como un ecosistema internacional de referencia en el sector del negocio digital y tecnológico. Ingeniero Industrial por la UPC y MBA por ESADE, Martí anteriormente estuvo vinculado a Biocat, el clúster de biotecnología de Cataluña como director de innovación y finanzas y director de BDebate, International Center for Scientific Debate.

Al frente de Barcelona Tech City desde 2013, para Miquel Martí la creación de un hub, entendido como espacio físico, era necesaria para la consolidación del ecosistema. Así surgió el concepto del Pier01 que, ubicado en Palau de Mar, acoge a más de 100 empresas y startups con más de 1.000 profesionales. Completado el Pier01 y con lista de espera, Martí tiene claro que la ampliación pasa por la creación de un campus urbano que contemple nuevos emplazamientos para dar cabida a la alta demanda, así como a verticales tecnológicos sectoriales o de tecnología especializada.

El reconocimiento tanto local como internacional que están obteniendo tanto Barcelona Tech City como el Pier01 contribuyen a posicionar a Barcelona como hub tecnológico de referencia, en liza con otras plazas europeas como Londres, Berlín, París o Ámsterdam.

La Asociación nace en 2013 principalmente porque un grupo de emprendedores liderados por Miguel Vicente quiere que la ciudad alcance el nivel que ellos creían que se merecía. ¿Qué valoración haces de estos años de vida de Barcelona Tech City? ¿Se han alcanzado los objetivos marcados en su fundación?

Barcelona había sido el espacio ideal para que estos emprendedores crearan sus negocios, muchos de ellos de éxito. La Asociación surge con la voluntad de recoger las necesidades del ecosistema y alinearlas, así como representarlo de manera conjunta e independiente. Cinco años después podemos de afirmar que el objetivo está cumplido: Barcelona Tech City representa a más de 800 empresas que dan trabajo a 30.000 profesionales, ha añadido un conjunto de partners muy potentes -como Telefónica, SEAT, Caixabank, ESADE, Naturgy, Accenture, EPSON, KPMG, MWCapital, Ymedia Vizeum, Airbnb, ASICS, Damm, La Vanguardia-, y ha sido capaz de alinear los intereses que pueden llegar a ser muy divergentes de los diferentes agentes del ecosistema desde las corporaciones, las administraciones públicas, las escuelas de negocio y universidades, pasando por las aceleradoras e incubadoras hasta, muy especialmente, los emprendedores. La Asociación goza además de reconocimiento por parte del ecosistema y los hitos conseguidos se consideran respetables.

En 2016 se inauguró el Pier01, ubicado en Palau de Mar. Más de 11.000 metros cuadrados, en los que hay unas 100 empresas instaladas y más 1.000 personas trabajando. ¿Necesitaba Barcelona un espacio de encuentro como el Pier01? ¿Qué ha aportado? 

Cuando empezamos este proyecto, miramos ‘best practices’, qué estaba pasando en otras partes del mundo. Al analizar esas referencias – Londres, Berlín, París, Nueva York o Boston- vimos que, en esta competición de ciudades, todas ellas tienen un espacio determinado que aglutina una parte importante del ecosistema. En París es Station F; en Londres está el barrio de Shoreditch, y el Google Campus por ejemplo; en Berlín es The Factory; en Nueva York está lo que se ha creado en Brooklyn Navy Yard e Industry City; en Boston cuentan con el Cambridge Innovation Center y el Campus Urbano del MIT; Ámsterdam dispone de dos grandes edificios: The TQ y B.Amsterdam… Es decir, todos los grandes hubs tecnológicos tienen un espacio físico que realmente representa el conjunto del ecosistema y, además, está muy vinculado a la ciudad.

Nosotros tuvimos claro que teníamos que encontrar un espacio que representara qué es Barcelona y que, evidentemente, estuviera muy bien emplazado en la ciudad. Aunque nos ofrecieron muchos edificios estábamos bastante decididos a conseguir Palau de Mar. La visión era convertir este edificio en un espacio destinado al emprendimiento en el puerto de Barcelona y alineando esta visión con SCCE y el Port de Barcelona se convirtió en una realidad.

El Pier01 se concibió a partir de la voluntad de una comunidad de trabajar de manera conjunta. Una de sus principales características es que se ha conseguido atraer laboratorios de innovación de grandes corporaciones – laboratorio 5G de Telefónica y 5GBarcelona; Metropolis:lab de SEAT, Paymment Innovation Hub de Caixabank, Visa, Arval, Global Payments y Samsung; e InnovaHub de Naturgy- que trabajan en el mismo espacio que las startups. Ahora mismo este acercamiento es muy potente y no demasiado común.

El proyecto Pier01 se ha completado en muy poco tiempo y se ha generado una amplia sobredemanda. De hecho, hay lista de espera de asociados con la que se podrían llenar varios Pier. ¿Cuál es la estrategia de ampliación?

Desde la Asociación estamos trabajando para dar respuesta a la comunidad que demanda una ampliación de espacio. Nuestra responsabilidad es intentar crear más Pier, con una filosofía transversal. Pero más allá de eso, está la evolución siguiente: ya no estamos hablando de un conjunto de edificios, sino que de un concepto de Campus Urbano.

El Barcelona Tech City Campus representará también una cierta evolución del conjunto del ecosistema. Cuando este ha alcanzado un cierto nivel, hay verticales que evolucionan o que tienen más potencial que otros. Queremos que los nuevos espacios representen estos verticales, manteniendo el punto transversal y agregando un punto de especialización de acuerdo con la potencialidad del ecosistema. Blockchain, ciencias de la vida o sportech o de wellness o de turismo, o de retail,… son verticales que ya tienen cierta fuerza en Barcelona y se verán reflejados en buena parte de los espacios que podamos tener en el futuro. Se trata de combinar la especialización con una cierta transversalidad. En todo lo que hacemos intentamos que haya una representación, una pequeña muestra del total del ecosistema.


La fuerza de Barcelona Tech City son los asociados y asociadas – fundadores de empresas, directores generales, máximos representates de organizaciones, partners y otros stakeholders? – , que ahora mismo representan a 800 empresas y 30.000 trabajadores del sector tecnológico y digital de la ciudad. ¿Cuál es la principal ventaja para los asociados?

Formar parte de Barcelona Tech City, ser asociado, permite acceder a diferentes ventajas que se traducen a través de nuestra actividad. La Asociación como tal tiene la responsabilidad de conectar y de asesorar a los emprendedores en lo que necesiten. Un buen emprendedor puede hacer el trabajo solo, pero si le ayudan puede hacer que el proceso sea mucho más rápido. Contamos con un amplio alcance en cuanto a stakeholders, lo que da acceso a tecnología, contacto con inversores, acceso a canales de distribución, acceso a partners, etc. Y en este caso, nuestra responsabilidad como Asociación es entender los modelos de negocio de nuestros asociados y, de manera reactiva o proactiva, ayudarles.

Para la Asociación uno de los aspectos más relevantes es el conocimiento como motor de aceleración. Nuestro programa de actividades está basado en el conocimiento y siempre con una capa de consolidación de comunidad y sentido de pertenencia al ecosistema tecnológico Barcelona. Una vez visto el buen resultado del Pier01, con Barcelona Tech City Campus pretendemos que su alcance se extienda por toda la ciudad a través de un Campus urbano contando con diversos espacios distribuidos por la ciudad.

Grandes corporaciones se están acercando a Barcelona Tech City para convertirse en partners y estar en contacto directo con el ecosistema emprendedor. ¿Qué les aporta la Asociación en este sentido?

Las grandes corporaciones se han dado cuenta de que el mundo está cambiando a mucha velocidad, que toca innovar más rápidamente, que a veces esta innovación puede venir de los equipos internos pero muchas veces de externos. Se han empezado a percatar de que esto va de hacer las cosas diferentes, de aplicar Open Innovation y de escaparse de las dinámicas habituales que hay en una gran corporación. Si la innovación tiene que venir de fuera, un gran agente de cambio o un gran compañero en este viaje son las startups, por la flexibilidad, por la velocidad, porque están basadas en la prueba y el error y en el desarrollo ágil de proyectos.

Cada corporación tiene su propia idiosincrasia y, por tanto, para relacionarse con estos nuevos agentes de cambio ha de encontrar cuál es el espacio y la manera. Una forma es estar cerca, ya sea virtualmente, ya sea a nivel físico incluso. Trabajar codo con codo con quienes lo hacen de una manera diferente acaba influyendo, casi por osmosis, en la manera de trabajar. El vínculo con Barcelona Tech City les permite es estar más cerca de la startups.


¿Qué pueden esperar las startups de las grandes corporaciones? ¿Qué beneficios pueden obtener de este acercamiento los asociados?

Las corporaciones buscan en las startups talento, nuevas ideas e, incluso, empresas para ser adquiridas o para trabajar conjuntamente. De esta manera, una startup puede integrarse perfectamente en el porfolio de una gran consultora. La gran corporación puede ser un partner para una startup que quiera hacer pruebas de concepto o acceder a tecnología, puede ser un buen compañero para ir a mercados nuevos, para recibir asesoramiento, porque hay una parte de mentoring que la propia corporación le puede ofrecer, puede ser un inversor…

Barcelona Tech City quiere facilitar esta unión. Nosotros hemos montado la pista de baile y ponemos la música, y después las startups y corporaciones bailan, se conocen y buscan los puntos de interés.

Barcelona tiene ecosistema digital desde el año 92. Desde Barcelona Tech City estamos contribuyendo al crecimiento del ecosistemay a fomentar la colaboración público-privada. ¿Cuál es la estrategia?

En los últimos 4-5 años, coincidiendo tanto con nuestra creación como con el 4YFN de la Mobile World Capital y el Mobile World Congress, ha habido un crecimiento muy significativo. Barcelona Tech City se crea con la voluntad de contribuir desde el sector emprendedor a la Barcelona tecnológica.

Nuestra vocación es colaborar con todos los stakeholders que compartan la visión y uno los más importantes en el ecosistema tecnológico es el sector público, por el histórico y labor realizada y por la capacidad de multiplicar que tienen las administraciones (financiación, espacios de incubación y aceleración, capacidad de internacionalización). De hecho, ACCIÓ y Barcelona Activa han tenido un papel fundamental en el ecosistema tecnológico local. Por eso las colaboramos como parte de la propuesta de valor y trabajamos conjuntamente.  En este acercamiento público-privado también queremos aprovechar este efecto multiplicador de la Administración Pública, que permite amplificar las iniciativas del sector privado interesantes para el conjunto del ecosistema. Además, las Administraciones Públicas tienen también una capacidad de internacionalización o de llegar a sitios a los que el sector privado por sí solo no podría o lo haría de forma diferente.

Pretendemos seguir trabajando en la misma línea. Barcelona Tech City tiene muy buena colaboración tanto con el Estado, como la Generalitat como el Ayuntamiento. Hay que seguir explorando estas vías, trabajando conjuntamente en la priorización de las políticas de promoción económica, tanto las que hagan referencia al sector tecnológico como las de de impacto social. Puesto que la tecnología cada vez tendrá un repercusión mayor en nuestra sociedad, esta debe estar al servicio del ciudadano. Desde Barcelona Tech City pretendemos también contribuir a hacer más humano este mundo tecnológico.


De hecho, en los próximos 20 años, la Inteligencia Artificial y la robótica tendrán un gran impacto social.¿Cómo enfoca este reto Barcelona Tech City?

Desde el sector tecnológico queremos contribuir a la humanización de estas tecnologías, que estén al servicio de la sociedad. El gran reto global es que la sociedad esté preparada para la transformación que viene. Y eso se hará desde la tecnología, pero también desde ámbitos más sociales y humanísticos. Nuestra idea es impulsar no solo proyectos tecnológicos sino también de impacto social. El equilibrio de género del sector, poner la tecnología al servicio del ciudadano y contribuir a la adaptación social a la nueva revolución tecnológica son elementos cada vez más prioritarios en nuestro trabajo.

El ecosistema de Barcelona se encuentra, según diferentes clasificaciones internacionales, entre los cinco mejores de Europa. ¿Cuáles son los principales retos que afronta Barcelona Tech City en los próximos años?

Barcelona ha obtenido un gran reconocimiento a nivel internacional. El informe anual sobre el panorama tecnológico en Europa realizado por Atomico, uno de los principales fondos de capital riesgo globales, sitúa a Barcelona en la cuarta posición en el ranking de los 10 hubs de la Unión Europea tecnológicos por número de startups y la tercera ciudad preferida por los emprendedores para crear startups. En ese mismo informe, Barcelona ocupa también el cuarto lugar en el ranking de ciudades europeas por inversión recibida.

Y esto sucede aun sin tener los marcos regulatorios, legales y fiscales óptimos para los emprendedores e inversores e incluso para la atracción de talento. Haría falta trabajar la fiscalidad para los emprendedores, tener un marco legal que permita un trato más amigable de las ‘stock options’, contar con una regulación que permita agilizar los trámites… son algunas medidas que harían que nuestro ecosistema fuera más seguro. Pese a no tener un ecosistema óptimo competimos en la liga de ciudades europeas. Me pregunto, ¿qué pasaría si además fuésemos capaces de crear una propuesta de valor como mínimo igual de competitiva que París o Londres?


¿Y cuáles son los principales retos del ecosistema de Barcelona? ¿qué hace falta mejorar a corto plazo?

Uno de los principales retos es fomentar la transferencia tecnológica entre la Universidad y la empresa. Hemos de conseguir que realmente la transferencia de tecnología esté al mismo nivel que está la investigación básica aplicada en Cataluña, que es una referencia mundial. Por tanto, se trataría de fomentar la creación de productos y servicios a partir de la investigación básica y aplicada a las universidades. Esto haría que más inversores y compañías tecnológicas avanzadas se fijaran aún más en Barcelona.

El ecosistema de Barcelona está en una buena posición. Hay que seguir mejorándolo para que sea competitivo a nivel mundial y nos permita competir por talento, compañías e ideas con otras ciudades que ahora nos llevan la delantera.